Tuesday, November 07, 2006

El Estado y la tercera via: Concepcion y estrategia (Luis Zuñiga)

La tercera via y la nueva manera de concebir la política.

El gobierno tiene que jugar un papel básico para mantener los marcos cívicos y sociales de los que dependen los mercados, la política de la tercera vía debe transformar el gobierno y el estado hasta volverlos tan eficaces y dinámicos como diversos sectores económicos en la actualidad. Sin embargo, dicha autorreforma del Gobierno y del Estado no solo debe responder a buscar una eficiencia, sino que ser una respuesta a la apatía del votante, del ciudadano común, que sufren incluso los Estados democráticos mas consolidados, como en el caso chileno, donde a pesar que el porcentaje de personas con derecho a voto ha aumentado ostensiblemente en el ultimo siglo, vemos con cierta perplejidad que el nivel de apatía política es creciente, pero esto ocurre en otras latitudes, en 1996 , solo el 19% de los ciudadanos suecos mostraba confianza en el parlamento nacional.
Lo expuesto anteriormente tiene como causal aparente el hecho que las personas son más exigentes con el Estado, el nivel de expectativas ciudadanas puede ser muy superior a lo que la clase política es capaz de entregar, lo que puede deberse al aumento sostenido de los niveles de educación y masificación de la información, lo que ha generado ciudadanos más críticos y escépticos.
Guiddens plantea como necesaria la “democratización de la democracia”, el despojo de privilegios y símbolos arcaicos, y de medidas para introducir mayores grados de trasparencia y responsabilidad política, para lo cual hay que avanzar hacia referendos ciudadanos electrónicos, una democracia participativa renovada y jurados ciudadanos, todo esto con la finalidad de reducir la brecha entre las “demandas ciudadanas” y lo que realiza la clase política.
Esta nueva ola democratizadora también implica la devolución de poder a municipios y regiones y transferencia de poder democrático por encima del nivel del Estado-Nación.

Las políticas neoliberales han producido un creciente descontento de los ciudadanos en el mundo y problemas de gobernabilidad de los Estados nacionales, lo anterior ha llevado al auge del pensamiento comunitarista en los últimos años, según esta corriente la vía para superar la desintegración social provocada por el predominio del mercado es la consolidación de las comunidades y de la sociedad civil basada en la restauración de las virtudes cívicas y en valores éticos, la comunidad es un conjunto de familias, de origen común o territorialmente contiguas, comunidades con identidad étnica, religiosa que dan sustento a la formación de la nacionalidad. Según el autor, la globalización crea las condiciones favorables para la renovación comunitaria, porque las presiona y las obliga a promover la devolución de poder y un activismo comunitario de base. Sin embargo los riesgos del comunitarismo tienen que ver con la creación de políticas identitarias exclusivistas, poco tolerantes con la diversidad, por ende hay que situarse en un nivel de sociedad civil, con su amplia riqueza, la sociedad civil es la que aporta la base de la ciudadanía y de la institucionalidad y es crucial para sostener una esfera pública abierta.


La tercera vía y la estrategia político-economica.

Esta era globalizadora tiene como características la cada vez mayor importancia de la economía del conocimiento. La incertidumbre y la inseguridad van en aumento, pero también crecen las oportunidades para la innovación, la globalización no es solo económica, sino también cultural, política y por ende gatilla un profundo cambio social.La post-industrialización lleva a un predominio mayor de las actividades terciarias, sin embargo, la industrialización tradicional no es un paso necesario para pasar a una economía del conocimiento, las sociedades pueden pasar desde un predominio de lo agrario, hacia la economía del conocimiento.En este proceso dinámico, pero incierto es importantísima la ayuda de un Estado fuerte, bien organizado e inteligente, ya que los ciudadanos no somos capaces por nuestra propia cuenta de adaptarnos e integrarnos a los cambios, y menos desprendiéndonos de nuestros valores con el propósito de ser meros eslabones de la cadena productiva del mercado, debemos ser capaces de organizarnos hacia una estructura competitiva de Estado que asigne como prioridades la educación, los incentivos, el desarrollo la cultura empresarial nacional, la flexibilidad laboral, la descentralización y el cultivo del capital social.El pensamiento político-económico de la tercera vía propone un desarrollo social fuerte como base a un desarrollo fuerte, la política macroeconómica de la tercera vía esta basada en mantener una inflación baja, limitar la deuda publica y propiciar un ahorro fiscal, fomentar el crecimiento de sectores altamente productivos que generen altos niveles de empleo.La fuerza motriz de este desarrollo socioeconómico del capital humano es la educación, es la principal inversión publica del Estado, ya que sienta las bases de la eficiencia económica y la cohesión social.La educación dota de herramientas de competitividad individual y grupal, de adaptación al fluctuante e incierto mundo y además es la gran vía de ascenso social.Además de esto, hay que fomentar la cultura empresarial , la sociedad debe ser capaz de generar la energía económica y productiva que nace de las ideas creativas.La flexibilidad laboral también juega un rol destacado, ya que el crecimiento económico no es capaz por si mismo de solucionar los problemas del mercado laboral, a pesar de ser la principal fuente de creación de empleo, no asegura la empleabilidad de los ciudadanos ni su competitividad.El cultivo del capital social es otra faceta de esta estrategia de economía política, el capital social se refiere a las redes de confianza que los individuos usan para apoyarse socialmente, es de vital importancia ya que hace posible el civismo cotidiano, crucial para una vida publica efectiva y sana.Vemos entonces que el mundo contemporáneo, por su complejidad necesita de la reforma de la administración del Estado y del Gobierno, el mundo se mueve rápido, las instituciones deben ser ágiles, además de democráticas y trasparentes, para asegurar igualdad de oportunidades para todos y propiciar un desarrollo socioeconómico de la nación armónico y sustentable.En síntesis, el Estado no debe alimentar, dar techo y abrigo a sus ciudadanos, sino asegurarles las condiciones adecuadas y dignas para que sean capaces de conseguir por sus propios esfuerzos y meritos todo lo necesario para una plenitud de vida dentro de los marcos democráticos de civilidad.

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