Tuesday, November 07, 2006

La tercera via (x claudio)

A partir del triunfo del Partido Laborista británico en 1997, una vertiente surgida del pensamiento socialdemócrata, conocida como Tercera Vía, comenzó a tener un determinado nivel de auge, entre las filas del pensamiento social-reformista y dentro de otras vertientes políticas, interesadas en una reorientación político-ideológica. Seguido al triunfo de los laboristas británicos, los socialistas franceses formaron un gobierno de izquierda, y para coronar esa cadena de triunfos socialdemócratas en Europa, el Partido Socialdemócrata de Alemania, principal bastión de la Internacional Socialista, también logró en septiembre de 1998 alcanzar una victoria electoral que le permitió encabezar el gobierno. De esta forma el mapa político europeo cambiaba en favor de la socialdemocracia; ya que estaba triunfando un nuevo gobierno en 12 de los 15 países de la Unión Europea. Ese fenómeno tiene una doble connotación, de una parte, se ponía de manifiesto el ocaso del neoconservadurismo político y el declive del modelo económico neoliberal. Por otra parte, teniendo en cuenta las experiencias pasadas, una parte del movimiento social-reformista, consideró que para retener el gobierno era necesario "renovarse". De manera general, los partidos de orientación neoconservadora, con una política económica de corte neoliberal, se fueron colocando al frente en los gobiernos, no sólo en Europa Occidental; si no en los complejos y cambiantes sistemas políticos de Europa del Este. También el modelo político neoconservador y la alternativa económica de corte neoliberal, se extendió por América Latina, segundo bastión del movimiento socialdemócrata.
El paso a la oposición del movimiento socialdemócrata, unido al rechazo que provocó el derrumbe del modelo de "Socialismo Real" en la URSS y Europa del Este, provocó de manera generalizada e indistinta, un rechazo hacia la vertiente política de izquierda, hacia cualquier "modelo de socialismo", con carácter incluyente para la socialdemocracia. Ese escenario político, fue utilizado por una vertiente del pensamiento social-reformista, para ofrecer un "modelo alternativo de nuevo tipo", una oferta reveladora, que se distanciaba del revés sufrido por el modelo socialdemócrata tradicional y del desgastado modelo neoliberal. Con esa jugada se "desmarcaba" de los modelos convencionales hasta ahora conocidos y se presentó en el escenario político luciendo lo mejor de la Economía de Mercado de corte neoliberal: "su productividad", y el mayor reconocimiento obtenido por la socialdemocracia clásica: su "sistema distributivo". No cabe duda de que las sociedades tienden a alejarse de las posiciones extremas que siempre obedecen a construcciones artificiales. Por una parte, el pensamiento marxista nunca se llevó hasta sus últimas consecuencias en los países que adoptaron la estructura del comunismo, que por lo demás era un paso intermedio en la utopía socialista. Asimismo, el orden liberal absoluto, en el que autoridad alguna regula la vida de la sociedad, tampoco obedece a una experiencia real. La experiencia de los países que han implementado una estrategia económica fundada en la libre iniciativa ha sido, sin lugar a dudas, exitosa. En ellos se ha logrado la estabilidad, los equilibrios macroeconómicos, la apertura a la competencia internacional y el libre ejercicio de la responsabilidad individual. Esto ha posibilitado mayores niveles de eficiencia y productividad que, a su vez, han generado acceso a mayores grados de bienestar para toda la población y, como consecuencia natural, han hecho posible el ejercicio de la democracia como forma de vida y de gobierno. La experiencia de los países que han implementado una estrategia económica fundada en la libre iniciativa ha sido, sin lugar a dudas, exitosa. En ellos se ha logrado la estabilidad, los equilibrios macroeconómicos, la apertura a la competencia internacional y el libre ejercicio de la responsabilidad individual. Esto ha posibilitado mayores niveles de eficiencia y productividad que, a su vez, han generado acceso a mayores grados de bienestar para toda la población y, como consecuencia natural, han hecho posible el ejercicio de la democracia como forma de vida y de gobierno.
La política del Nuevo Centro (Alemania) y la Tercera Vía consiste en responder a las preocupaciones de las personas que viven en sociedades que han experimentado un rápido cambio, y que se enfrentan a ellas, ya sean ganadores o perdedores. En el nuevo mundo emergente, la gente quiere políticos que se aproximen a los problemas sin prejuicios ideológicos y que, aplicando sus valores y principios, busquen soluciones prácticas para sus problemas mediante políticas pragmáticas, honradas y bien diseñadas. Los votantes, que en su vida diaria tienen que mostrar iniciativa y adaptabilidad frente a los cambios sociales y económicos, esperan lo mismo de sus gobiernos y de sus políticos.
Con respecto a la educación en estos países, es una prioridad absoluta. Una mejora de la calidad educativa representa la clave para aumentar la competitividad internacional y conseguir una sociedad no excluyente en el futuro. Se está efectuando una inversión sustancial para impulsar una radical reforma en los centros de enseñanza, encuadrada por la fijación de objetivos y la intervención decidida en aquellas escuelas marcadas por el fracaso escolar. Con ello se aspira a que todos los ciudadanos del futuro posean las capacidades y conocimientos básicos que necesitan para obtener un empleo, y para que la gran mayoría alcance mayores y mejores niveles de formación.En lo que respecta a las políticas de protección social y de empleo, la Tercera Vía supone la reforma de la seguridad social, para transformarla en un camino hacia el empleo siempre que sea posible. Y fomenta unas condiciones justas en el mundo laboral, al tiempo que hace que trabajar compense el reducir la fiscalidad y las penalizaciones que desincentivan el trabajo y la creación de empleo.
Finalmente, resulta interesante preguntarse por las conexiones que puede tener este enfoque -de creciente influencia, principalmente en las ciudades capitales del mundo- con una ciudad como Santiago. Si asumimos la relativa identificación de nuestro gobierno con los principios generales de la tercera vía, me parece que una primera implicancia es la permanente tensión entre los objetivos de crecimiento, equidad y, me atrevo a agregar, protección ambiental, en el desarrollo urbano de nuestra capital. Sin embargo- guardando las diferencias en cuanto a contextos sociales, económicos y regionales entre ambos países- existe una diferencia de fondo entre el desarrollo urbano de una ciudad como Londres y nuestra capital: el hecho de que Londres es una ciudad "tematizada" como tal, y Santiago, a mi juicio, no lo es. En efecto, a pesar de las críticas que pueda hacerse a la actual gestión urbana de Londres -por ejemplo, el estar demasiado orientada al desarrollo económico e inmobiliario, marketing, etc., y contradecir los objetivos sociales- me parece digno de rescatar el hecho de que existe una "visión", una voluntad de observar la ciudad capital como la "cara" del país, y por tanto, una voluntad de gestionarla de acuerdo a esa visión. En Londres, al igual que en las ciudades con una identidad fuerte, hay una "conciencia del hecho urbano", del hecho de habitar una ciudad. Podrá decirse, talvez, que se trata de una idea de polis posmoderna, contradictoria. Sin embargo, al menos hay un reconocimiento de la condición urbana del ciudadano. Ya sea que esta condición urbana responda al modelo clásico de la "polis", o que se entienda al ciudadano como "consumidor", la noción de ciudad como unidad socio-espacial con identidad propia se percibe en todas las instancias de la vida urbana: planes estratégicos, gobierno metropolitano democráticamente electo, rondas de consulta pública sobre el plan de desarrollo metropolitano, medios de prensa locales dedicados a tratar la ciudad y sus problemas, debate permanente en los medios, columnistas especializados sobre la ciudad…en Londres, las personas viven inmersas en esa "identidad urbana", con todo lo que eso implica: tensión, conflicto y encuentro al mismo tiempo. Por eso, a la ciudad se la critica y se la quiere a la vez; se la reconoce como tal. En suma, la "ciudad de la tercera vía" está plena de contradicciones, intereses contrapuestos y emociones encontradas, gustos y disgustos…pero es una ciudad donde se respira vida urbana, que no es otra cosa que esa amalgama de opuestos, espacio público por excelencia.

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